Nuestra historia
Todo comenzó con una oveya

Nosotros y lo nuestro
En Ca Mamina todo comenzó con un regalo y una conversación.
El obsequio fue una oveya xalda que Tati le dio a Luis por su treinta cumpleaños.
La charla, esa que un día tras otro volvía contando Luis de la fábrica y que empezaba siempre con un “pues tengo yo un compañeru que cría gochos de una raza asturiana que fae unos chorizos que están riquísimos…”.
Así que la querencia de Tati por la ganadería, algo que le viene de familia porque su güelu Vicente “La malena” era un gran tratante, y la curiosidad de Luis por saber cómo eran esos gochos de orejas largas y con una carne que sabía tan bien, son las dos cosas que nos han traído hasta aquí.
Aquella primera oveya xalda que llegó a casa en el año 2009 no tenía nombre, pero la primera gocha que vino diez años después sí, se llamaba Ramonina, en honor a Ramón, el compañero de trabajo de Luis que todo el día hablaba de gochos asturianos.
Todo cuadra.

Tati Capita y Luis Coto
Criadores de Ca Mamina



Un proyecto familiar
2009
Un regalo
Tati le regala a Luis una oveya xalda por su 30 cumpleaños.
2019
Diez años después
A la oveya xalda le sigue la gocha Ramonina, primera incursión en la raza asturcelta.
2021
De cabeza
Tati deja su trabajo de administrativa, tras 11 años, para dedicarse por completo a la ganadería y la elaboración de embutidos.
2023
Recoges lo que siembras
Tati recibe el premio Emprendedora Rural de la Asociación de Mujeres Campesinas de Asturias (AMCA).

Nosotros

Tati Álvarez Capita
Hija de hosteleros, nieta de ganaderos y la “culpable” de que estemos aquí hoy. Porque sin su amor por la ganadería y sin la oveya xalda que le regaló a Luis el 5 de marzo de 2009, quizás la historia de la empresa Ca Mamina no estaría escrita.
En el 2021 dejó el trabajo de administrativa en el que llevaba ya 11 años, para pasarse de lleno al mundo de la ganadería y de la elaboración de embutidos, toda una tradición en su familia . En el año 2023 recibió el premio Emprendedora Rural de la Asociación de Mujeres Campesinas de Asturias -AMCA-.
Luis Coto Caramés
Luis es el nieto de Maruja, de Mamina. Hasta que Tatiana Álvarez Capita llegó a su vida, su relación con el mundo de la ganadería se centraba en los caballos. Doce años estuvo manejando corceles. De hecho, hasta que le dio por meterse en el mundo de los asturceltas era “Luis el de los caballos” (ahora es “Luis el de los gochos”, claro). En cualquier caso su interés por los cerdos asturianos tiene también mucho que ver con el cariño y la defensa absoluta que tiene de todo lo relacionado con la tierra, con Asturias. En Ca Mamina se dedica a las labores de comercialización y distribución. Porque ye un artista (él diz que no, pero ye medio gaiteru).

Alejandra y Rodrigo
Futuros ganaderos, o quizás veterinarios o, en el fondo, lo que quieran ser. De momento ayudan a Luis y Tati, como buenos guajes de pueblu, y además son los catadores oficiales de la marca. Si Rodri y Ale dicen que está bien, está de lujo.
Los perros
Las ovejas xaldas y gochos asturceltas son grandes, pero torpones y no se saben defender bien, por eso necesitan a colaboradores necesarios para que la convivencia entre el ganao y la fauna salvaje en Las Regueras sea la más adecuada. Ellos son los que mantienen las fuerzas equilibradas: Ron, Pirata, Pipo, Lluna y Calcetos.

Lo nuestro
Elegimos el nombre de Ca Mamina porque rehabilitamos la casa que pertenecía a la abuela materna de Luis, a la que todos sus nietos llamaban con el cariñoso apelativo de “Mamina”. Ella se llamaba María y en el pueblo la conocían como Maruja Silvino (Silvino era su marido y esto era algo muy común en aquella época, ya sabéis).
Hay una cosa muy simpática. Silvino era natural del pueblo de Premoño, y Maruja, del pueblo de Escamplero. Curiosamente, esta coincidencia se repite en nuestra generación: Tati es de Escamplero y Luis es de Premoño.
Pero bueno, vamos al grano. El nombre original de la casa no es Ca Mamina, sino Ca Lorenzo. Lorenzo Caramés era el padre de Mamina, de origen gallego y uno de los obreros que participó en la construcción del puente de Valduno a finales de los años 20 (entre 1928 y 1930, año en que se terminó). Caramés formó parte de la directiva de la Asociación «La Antorcha» que fue fundada en 1907 en Las Regueras y tenía como objetivo proteger el ganado y las cosechas frente a posibles accidentes o imprevistos (lo que hoy en día equivaldría a un seguro agrario). Este vínculo con la historia local y el sector ganadero nos inspira a mantener viva la esencia de la casa y su legado.


Así que el primer espacio de esta historia es nuestra Ca Mamina, que se encuentra en una zona conocida como El Fixueco (que aquí en Las Regueras es una palabra que da nombre también a la castaña del medio de los erizos, la más pequeña). El segundo espacio son dos en realidad, el monte y los praos… ahí se crían nuestros gochos y oveyas en plena naturaleza, rodeados de castaños (la castaña valduna es uno de sus manjares preferidos de ellos), robles y en semilibertad.
Y todo en el concejo de Las Regueras, un municipio con una tradición ganadera que se remonta a la existencia de humanos en el entorno (y ojo que por aquí ya andaba gente antes de los romanos, que por cierto también se asentaron aquí, y ya sabéis que donde estaban los romanos… es buena tierra).
Un sueño que crece
Lo que comenzó con una oveya xalda se ha convertido en un proyecto de vida, comprometido con la ganadería sostenible y la preservación de razas autóctonas.
Raíces y tradición
Ca Mamina no solo es una finca, sino un legado familiar que honra la historia de quienes trabajaron la tierra antes, manteniendo viva la esencia rural.
Más que productos, un compromiso
Cada embutido y cada pieza de carne refleja el esfuerzo por una producción responsable, respetuosa con el bienestar animal y el entorno.